Lectura y Escritura

Una pluma azul

 

 

15 de octubre de 2011

 

Joan Manuel Serrat en Banfield

 

En el marco por los festejos de los 150 años de Lomas de Zamora

 

 

 

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Cuando estaba en 6º grado de la escuela primaria tuve una maestra suplente

que un día nos dio como tarea inventar un reportaje relacionado con el 12 de octubre.

No guardé ese trabajo, pero recuerdo bien que había elegido hacer una entrevista a Colón

o a algunos de los marinos españoles y que mi nota terminaba con la siguiente respuesta del entrevistado:

- Fue una travesía muy linda y me gustaría volver a repetirla.

Hoy, treinta y dos años después, no hubiera escrito "volver a repetirla" sino sólo "repetirla"

o "volver a realizarla". Y me sentiría anchísima en mi profesión si mis alumnos de 3º año del secundario

supieran, al menos, el significado de "travesía"...

Pero lo importante en esta anécdota es que mi maestra puso una elogiosa calificación a mi reportaje

y cuando me lo entregó me preguntó si tenía decidida mi carrera.

Noooo... faltaba tanto...

Pero ella dijo que debería seguir periodismo, que tenía talento para eso y que ella,

además de maestra, estaba estudiando para ser periodista.

 

Era una maestra suplente, a la que tuvimos poco tiempo, pero tuvo buen ojo para mirar a sus alumnos,

para descubrir algo en ellos, al menos en mí.

Porque evidentemente, mis dos sitios de internet

(éste que están leyendo y Rutas en dos Ruedas)

muestran que no se equivocó, que me gusta comunicar cosas

y que tal vez, si hubiera elegido ser periodista, hubiera perfeccionado mis ganas...

 

Todo esto a cuento de que el 10 de septiembre de 2011 Lomas de Zamora cumplió

sus primeros 150 años. Y qué tiene que ver, pensarán.

Y ahora es cuando me animo a contarles que el Intendente Martín Insaurralde

organizó festejos durante todo el año, y en ese marco hace unos meses

los vecinos disfrutamos del amenísimo recital de Joaquín Sabina

y el 15 de octubre nos regaló un concierto memorable

don Joan Manuel Serrat.

Había que inscribirse por internet para recibir las entradas gratuitas

y ahí de inmediato estaba yo apretando las teclas para solicitar mi acreditación como prensa.

¡Hace más de una década que hago ad honorem y sin fines de lucro dos sitios web!

Me convencía de que esa era una razón más que válida para estar ahí

haciendo-de-cuenta-que era periodista. ¡Sin título, pero ejerciendo el oficio!

Y lo fue. Así que el día del concierto entré al Estadio de Banfield Florencio Sola

con una pulsera en la muñeca que acreditaba que yo era de la prensa.

Caminé y caminé mirando para todos lados, viendo cómo la gente entraba y elegía sus lugares,

y me encontré con casi todo el personal jerárquico que tuve y tengo como profesora.

Allí estaban Victoria, mi actual directora en una de las escuelas,

Graciela, ex directora de esa misma escuela,

y Adela, mi ex coordinadora de Tercer Ciclo en una escuela donde trabajé hace años.

¡Un placer saludarlas y charlar con ellas, sin tener las manos sucias de tiza

o el apuro de entrar al aula luego del recreo!

 

Me acomodé en la tarima reservada a la prensa y todavía ahora me pregunto

cómo tuve el coraje de pararme ahí con mi camarita de fotos

junto a esos zooms kilométricos y esos trípodes como jirafas.

Al principio me dio vergüenza, pero después pensé que vergüenza es robar

o abandonar un hijo,

y que esos cronistas de impactantes cámaras cobraban por su trabajo

y yo lo hacía por gusto.

Nadie me corrió del lugar y todos nos habíamos acomodado perfectamente

cuando, luego de la presentación del Intendente,

 las luces del estadio se apagaron y se oyó la voz del catalán

tratando de abrirse paso por entre la ovación que crecía y se mezclaba

en una marejada de gritos, aplausos y celulares que filmaban

el comienzo de esa fiesta:

"Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así"...

 

Y nos brindó una gran noche en la que no faltó casi nada de lo que yo quería escuchar.

Dos horas y media que incluyeron tres bises, de clásicos e historias

que de la mano de Serrat siempre se vivencian mejor.

Como cuando narró, como sólo él sabe hacerlo, el triste final del poeta Miguel Hernández,

(cuyos versos el Nano musicalizó en dos etapas de su carrera,

la última en 2009, como él mismo recordó:

"el año en que el Taladro salió campeón"*).

Miguel Hernández estaba preso y había recibido una carta de su esposa

en la que le decía que habían debido vender la última cabra

y que sólo contaban con una gallina y unas pocas cebollas para comer.

El poeta le respondió con las Nanas de la Cebolla,

una canción para dormir a su pequeño hijito.

Una historia triste, contundente y real

que se volvió poesía.

Penélope, Para la libertad, Aquellas pequeñas cosas, Lucía, Disculpe el señor,

Mediterráneo, Señora, Pueblo blanco, Cantares (¡un momento increíble!),

Tu nombre me sabe a hierba, Se equivocó la paloma, y tantas otras

nos regalaron momentos de emoción, de alegría y de recuerdos.

Los músicos ya habían saludado dos veces, pero teníamos ganas de más y todos pedíamos Fiesta,

que Joan Manuel dejó para el cierre,

a todo ritmo en una noche templada, apacible y brillante

para disfrutar al aire libre y para coronar

los festejos del sesquicentenario del partido

y la víspera del Día de la Madre.

 

Se encendieron las luces y nos apretujamos delicadamente para ganar la calle.

Faltaba poco para la medianoche.

Mientras desandaba a paso rápido las pocas cuadras que separan el estadio de la casa de mis padres,

a donde iba a buscar a Nachito,

veía esa luna gigantesca y naranja, esa luna que ya no es mía,

y pensaba que el Universo

a veces, por algunos instantes,

es perfecto.

 

 

Comparto con ustedes un video que preparé.

No sé tomar fotos nocturnas, mucho menos sin trípode,

y el audio no es el original, pero tal vez lo disfruten.

Suenan Cantares y Fiesta...

 

 

 

* El Club Banfield es conocido como El Taladro.

 

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