| Este proyecto obtuvo una Mención
Especial en el Concurso Aulas Sin Fronteras 1999,
que premiaba experiencias innovadoras
que promovieran la participación y mejoraran la convivencia.
OBJETIVOS GENERALES:
que los
alumnos escriban un cuento policial;
que
organicen una antología con sus producciones;
que se
reconozcan protagonistas de este proyecto, en tanto autores originales y
personales;
que
valoren sus capacidades de imaginación, creación y corrección, y aprendan a
tomar decisiones en pos de un objetivo propio;
que
logren disfrutar de la escritura en tanto proceso creador;
que
encuentren utilidad en los contenidos aprendidos previamente y éstos les sirvan
para solucionar los problemas de la práctica;
que se
consideren parte importante de un grupo que llevará a cabo un proyecto común y
que aprendan a negociar aspectos con sus compañeros y con otros integrantes de
la comunidad educativa.
Encontrarás que a este Proyecto le
faltan muchas partes, como: la fundamentación, las metas de logro, los
contenidos, las estrategias, etc. La idea no es abrumarte con datos, sino
comentarte ideas.
MATERIALES:
Se
necesitarán hojas de cualquier tipo, hojas de carpeta, lapiceras, los textos
literarios ya trabajados, hojas lisas y/o de colores. (Al finalizar se realizará
una encuadernación tipo anillado).
ACTIVIDADES:
Algunas
de las acciones previstas para la ejecución de este proyecto son:
·
Leer y analizar
aspectos del corpus de cuentos ya trabajados: comparar los comienzos; buscar
descripciones; observar cómo se logra el suspenso y la sorpresa; descubrir de
qué manera habla cada personaje y por qué, etc.
·
Planificar el
propio relato. Explicitar el conflicto. Describir completamente a los
personajes, ( dotarlos de nombre, edad, ocupación, características físicas y
morales, formas de comportarse y de pensar, etc.). Ubicar la acción en un tiempo
y un lugar determinados. Elegir el tipo de narrador.
·
Realizar la
primera versión del relato de manera completa, aunque sea breve, (es decir,
incluir en lo posible todas las acciones que tendrá su secuencia narrativa).
·
Leer
silenciosamente el relato propio y luego leerlo en voz alta a los compañeros.
·
Criticar
constructivamente los relatos ajenos y aceptar las sugerencias hechas al propio.
Realizar una autocrítica del cuento.
·
Comenzar la
corrección del borrador. Seguir la guía propuesta por la profesora, para
realizar la corrección paso a paso: revisar la puntuación y los párrafos,
controlar las reglas de cohesión para no repetir involuntariamente palabras o
ideas; verificar que cada personaje hable y actúe de acuerdo a sus
características; verificar la adecuación entre historia y contexto, etc.
·
Realizar
sucesivas entregas de borradores, para ir controlando nuevos aspectos:
ortografía; verificar que haya por lo menos un breve diálogo y dos
descripciones; comprobar la coherencia entre los datos de la historia, etc.
·
Pasar a una nueva
instancia de corrección, acercándose a la versión final. Se sugiere: utilizar
adjetivos fuertes, describir con calificativos poco comunes , usar términos
connotativos , utilizar imágenes y elementos poéticos, etc.
·
Observar y
verificar todo el paratexto de los libros que poseen en casa, tomando nota de lo
observado.
·
Seleccionar
formato (tarea común).
·
Lograr las
versiones finales y pasarlas en limpio; (algunos alumnos tendrán más instancias
de corrección que otros, de acuerdo a las necesidades).
·
Preparación de
las biografías propias; selección conjunta de la primera o tercera persona
gramatical.
·
Lectura de
prólogos.
·
Elaboración del
prólogo. Confección
del paratexto. Diagramación, ilustración, título, orden de los relatos,
selección de los mismos.
Entrega del material y confección del ejemplar (anillado).
Entrega
del libro a la Directora de la escuela, previa selección de representantes.
TIEMPO:
El
proyecto está pensado para llevarse a cabo en cuatro semanas aproximadamente.
Primera
semana: Actividades de trabajo con el corpus de cuentos ya leídos y analizados,
para extraer conclusiones y observar aspectos específicos.
Segunda
semana: Planificación de la escritura, imaginación de la historia. Comienzo de
borradores.
Tercera
semana: Correcciones de la escritura, sucesivas versiones, versión final.
Cuarta
semana: Armado del prólogo, biografías, título, paratexto. Confección del libro.
(Estimo
que las actividades pautadas para las dos últimas semanas pueden llevarnos algo
más de tiempo, quizás tres semanas.).
EVALUACIÓN:
Se
evaluarán los procesos llevados a cabo por cada alumno para corregir su
escritura. Se tendrán en cuenta las posibilidades y capacidades de cada uno, sus
tiempos y sus intereses.
Se
evaluará también la predisposición, las sugerencias, el trabajo en el aula, la
creatividad y la imaginación puestas al servicio de la escritura y (viceversa).
Por
supuesto, se prestará atención a la versión final, a la prolijidad, a la entrega
dentro de los plazos indicados y al cumplimiento de las consignas.
En este proyecto, no
se pondrá demasiado interés en la corrección ortográfica, a excepción del uso de
mayúsculas, y sí se valorará la puntuación. Se privilegiará la historia, y se
tendrán en cuenta algunos aspectos del discurso. El cuento deberá tener
descripciones y diálogo, ser coherente y respetar las mínimas reglas de
cohesión.
PRODUCTO:
Este
proyecto ambiciona dos productos: uno individual y otro grupal
Producto
individual: Se espera que cada alumno logre escribir un cuento de
características policiales.
Producto
grupal: Los mejores relatos, o todos ellos, integrarán el libro de cuentos de
9no “A”.
REFLEXIÓN SOBRE LA PUESTA EN PRÁCTICA DEL PROYECTO.
Grupo
de 9° “A”: 27
alumnos
Duración: desde
el 6 de agosto hasta el 9 de septiembre de
1998
Durante
la implementación del proyecto y luego de finalizado el mismo surgieron
naturalmente auto evaluaciones a mi trabajo, que fueron producto de la reflexión
propia y que abarcaron tanto el rol de autora de la experiencia como el de
coordinadora.
Dichas
reflexiones giraban -básicamente- en torno a dos ejes. El primero respondía a la
cuestión de si había sido posible ejecutar lo previsto, logrando el producto
esperado. El segundo eje -no menos importante- intentaba dar cuenta de las
modificaciones que debían realizarse al diseño y/o a la implementación, de
acuerdo a lo acontecido en el desarrollo de la experiencia.
Esbozaré
a continuación los resultados de estas reflexiones.
Ejecución de lo previsto:
En la puesta en práctica del proyecto no todo ha sucedido en condiciones
óptimas,
pero con gran satisfacción puedo afirmar que hemos logrado
realizar lo previsto en el diseño, ya que cumplimos con el producto propuesto y
con la mayoría de los objetivos. Es decir, finalizamos el trabajo y obtuvimos el
libro esperado.
Los
alumnos han trabajado mucho y bien. Por supuesto, no todos han aprendido ni
progresado de la misma manera
-es
sabido que todos tenemos diferentes formas de aprender, diversos tiempos,
y desarrollamos distintas capacidades- pero creo que les ha sido útil para
conocerse, valorar sus posibilidades, aprender a organizar el trabajo, corregir
y mejorar su escritura, dejarse llevar por la imaginación, en fin… Pienso que si
bien el resultado final fue muy positivo, lo fue en mayor medida el proceso
realizado.
Mis
alumnos de 9 “A” parecen siempre muy desinteresados por todo, por eso es difícil
saber cuáles son sus centros de interés, sus deseos, las cosas que los motivan.
Cuando les hablé por primera vez del proyecto, antes de
las vacaciones de invierno, para solicitar su colaboración, en seguida
estuvieron de acuerdo pero algunos se mostraron tristes o molestos porque
debíamos
postergar la lectura de Crónica
de una muerte anunciada.
Ese día
no hicieron preguntas, pero cuando les volví a hablar de ello expresaron
vivamente su interés mediante muchas preguntas, y finalmente lo consideraron
viable y aceptaron.
Desde el
comienzo se les indicó el tiempo de que disponíamos y cada actividad tenía un
tiempo definido que se explicitaba de inmediato. Cuando nos fue posible,
flexibilizamos un poco los plazos para dar oportunidad a que cada uno trabajara
de manera cómoda y sin presiones, según sus necesidades.
Ya en
pleno proyecto, surgieron inquietudes y hubo propuestas de ambas
partes. Algunas se aceptaron por consenso, (por ejemplo, la de escribir en
imprenta si eso facilitaba la tarea), y otras fueron descartadas, (como la de
escribir relatos periodísticos o con temas no policiales).
El
proceso de escritura fue guiado con consignas escritas que yo dictaba y fue
realizado paso a paso. (También yo comencé a escribir mi cuento). Las preguntas
de los chicos fueron constantes. No alcanzaba a corregir todo y a solucionar sus
dudas, así que a veces debía llevarme a casa los trabajos y devolverlos la clase
siguiente. Creo que mis guías fueron útiles tanto para planificar como para
corregir versiones.
Con respecto al libro resultante debo hacer una
aclaración: Hemos logrado nuestra antología de cuentos, pero si bien tienen
ladrones, asesinatos, policías y condenas, a la mayoría de los chicos les ha
costado mucho escribir sobre la investigación policial o detectivesca. Ese
“detalle” tan esencial a los relatos policiales ha
faltado en sus producciones o se ha visto reducido a unas
pocas oraciones. De acuerdo a esto, yo diría que logramos una obra de
relatos con ladrones, asesinos y policías, pero no del todo “policiales”.
Es
notable cómo los adolescentes se ven influenciados, (a veces sin ser conscientes
de ello), por los medios de comunicación (televisión y diarios fundamentalmente)
y por lo que viven en su ámbito social (barrio, familia). En todas sus historias
hay asesinatos, maltrato, tiros a granel… Desde el comienzo fue general la
tendencia a incluir historias conocidas o vividas parcialmente por ellos, como
también personajes reales en sus vidas. (He pedido expresamente que no
incluyeran nombres de compañeros o personas del ámbito escolar, para evitar
herir susceptibilidades). Toda la violencia de sus vidas y de su tiempo se ve
reflejada en sus relatos. Si quisiéramos ahondar en el tema -lo que no es
propósito del presente trabajo- deberíamos analizar el papel del azar y de la
gratuidad en los relatos policiales de los chicos, que reflejan, fiel y
crudamente, la violencia sin razón, la muerte gratuita, lo fortuito, lo
inesperado, lo inmerecido.
Las guías
resultaron útiles también para mejorar la escritura, acrecentar el léxico,
controlar el uso de formas verbales, emplear conectores o diagramar párrafos.
He notado
que cuando marcaba errores o cosas a modificar en los borradores, muchos
corregían sólo detalles superficiales, aunque unos pocos cambiaron su historia
por completo. Tres alumnos realizaron dos cuentos y luego seleccionaron uno para
la antología.
Mis
expectativas de que los mejores cuentos serían creados por los alumnos con más
altas calificaciones no se cumplió totalmente. Me he sorprendido con hermosas
historias nacidas de cabecitas que, en las clases de lengua, parecen dormidas;
y fue notable y alentador haber visto el empeño que ponían en los relatos. He
visto caras de felicidad al oír mis comentarios como “hermoso cuento!”, y creo
que eso nos reconfortaba a todos.
Nadie se
preocupó por la nota, a pesar de que atravesamos el final del segundo
trimestre. Se les había aclarado que yo observaría y controlaría permanentemente
su escritura y que lo que evaluaría con una calificación sería el trabajo
diario.
Al leer
los primeros borradores de los cuentos, comprobé que cada chico pasó por
problemas diferentes. Mientras algunos escribieron toda su historia de un tirón,
otros no sabían cómo comenzar siquiera. Algunos se acercaban con unos pocos
renglones escritos y preguntaban: “¿cómo lo sigo?”. Cuando les preguntaba si no
tenían la totalidad del argumento en la mente, respondían que sí, pero no sabían
de qué forma trasladarlo al discurso.
Mis
intervenciones ante los obstáculos.
Desde
el proceso cognitivo:
·
En cuanto a los
procesos de aprendizaje, uno de los obstáculos que debimos enfrentar fue,
precisamente, que les costaba trasladar a la escritura lo que habían armado en
la mente. Lo primero que les pedía era que me contaran oralmente su historia, y
luego trataba de hacerlos pensar en la mejor manera de organizar su relato para
que resultara atractivo y tuviera sorpresa y originalidad. A veces allí
aparecían nuevos personajes, o se les ocurrían posibles acciones a tener en
cuenta. (La opinión de los compañeros sobre el cuento propio era muy escuchada y
fueron constantes los pedidos de consejos entre pares). El tercer paso
consistía en escribir, de cualquier manera y “con las palabras que usan siempre”
la parte que ocasionaba dificultad. Este primer intento se iba modificando y
ampliando según los casos.
·
Las descripciones
también provocaron algunos inconvenientes. Todas eran del tipo: “Juan es alto,
flaco y bueno”. Entonces realizamos algunos ejercicios con el fin de ampliarlas,
expresarlas más poéticamente e incluir caracteres más originales o poco
frecuentes. Así fue como surgieron unas lindas caracterizaciones de personajes.
Desde
lo institucional:
·
Un obstáculo
decisivo fue la pérdida de algunas clases por amenazas de bomba y por
fallecimiento de un portero, hechos lamentables que atrasaban las actividades
previstas. Por tal motivo, debimos apresurar la marcha hacia el final.
Desde
lo social y lo personal:
·
Cuando
escribíamos los borradores para las biografías personales, algunos chicos
manifestaron su deseo de que no incluyéramos sus datos en el libro, a excepción
de sus nombres. Entre todos decidimos respetar su deseo, sin exigir una causa
explícita.
·
Algunos alumnos
padecieron problemas ajenos al ámbito escolar. Tal es el caso de Cecilia, una
hermosa personita que perdió a sus tres sobrinos en un incendio, (caso que se
vio en TV. y en diarios). Ella estaba elaborando un buen trabajo, pero esta
desgracia le impidió pasar su cuento en limpio. Entonces se acercó a la escuela
y, en medio del Acto por el Día del Maestro, me preguntó qué pasaría con su
cuento. Inmediatamente decidí que era justo que integrara nuestra antología y me
propuse pasárselo en limpio, tal como estaba. Ella lo agradeció e indicó el
título que debía ponerle.
·
Sin embargo, uno
de los principales problemas no tuvo que ver con el proyecto en sí, sino con la
imposibilidad de que cada alumno tuviera su antología. Decidí correr con los
gastos de las fotocopias y el anillado para el ejemplar que obsequiaríamos a la
escuela, y muchos se mostraron muy interesados por conservar ese recuerdo. No
obstante, cuando comenté que su costo era aproximadamente de quince pesos,
(debido a la cantidad de páginas: más de doscientas), se contentaron con hojear
el ejemplar de la escuela antes de que fuera entregado.
El
aprovechamiento de los facilitadores.
·
Algo que muchos
considerarían un obstáculo es revertido por mí y tomado como un facilitador:
sólo un alumno poseía máquina de escribir (ni hablar de las computadoras). Así
que acordamos escribir los cuentos a mano, lo más prolijamente posible. Lo
positivo fue que escribieron mucho, algo que suele costarles bastante.
·
La buena voluntad
y disposición del grupo para trabajar y realizar las actividades puede
considerarse un gran facilitador. No obstante, no voy a negar que algunos
escatimaron esfuerzos y no hicieron rendir sus posibilidades al máximo, aunque
sí hay que reconocer que todos trabajaron más de lo acostumbrado, (algunos, más
de lo que yo misma esperaba).
·
Pudimos negociar
aspectos y condiciones y ponernos de acuerdo fácilmente. Por ejemplo: de los
chicos nació la idea de que los dibujos que habían realizado en las actividades
pudieran ilustrar sus cuentos; idea que fue aceptada. Otro acuerdo fue el título
del libro, de ardua negociación. Todos comenzaron a proponer nombres, hasta que Mara dijo: “¿no puede ser
Historias que nos pasan a todos?”, y la mayoría
lo aceptó de inmediato, bajo la sonrisa tímida y triunfal de la inspirada.
Entre
ellos negociaron el orden de los cuentos y se decidieron por el orden
alfabético
de la
lista: primero los muchachos.
La última
clase reclamaron que leyera mi cuento que -no tan cumplidora como ellos-
aún no
estaba terminado. Accedí a la lectura e insistieron para que lo finalizara y lo
incluyera
en el libro, y cómo negarme a semejante honor, después de tanta grata tarea
compartida?…
Posibles modificaciones al diseño y a la implementación.
Lo
primero que modificaría sería el tiempo destinado al proyecto. Por lo menos se
necesita una semana más para el proceso de corrección de borradores.
Hubo
acciones que no registré en el diseño y que se llevaron a cabo, como la
posibilidad de que la ilustración de la tapa del libro estuviera a cargo de los
chicos de 8vo año. De los dibujos presentados opcionalmente, los responsables de
la antología seleccionaron uno. (Esta acción podría haberse previsto, pero no me
parece negativo el hecho de considerar la posibilidad de una apertura o
modificación del proyecto sobre la marcha, siempre que ésta no se oponga a los
propósitos del mismo). Otra posibilidad que no fue tenida en cuenta en el plan
original fue la de incluir -a modo de estudio preliminar- los mapas conceptuales
que se habían realizado con anterioridad. Como también con ellos habían
trabajado mucho, seleccioné los dos mejores y los agregamos.
Otro
elemento que consideraría es la posibilidad de realizar las tareas de creación y
escritura en ámbitos más variados y agradables. Si bien fue lindo trabajar con
música suave en el aula, quizás hubiera sido más placentero y productivo hacerlo
un día en la biblioteca, otro en el patio -al solcito- , otro en el comedor
disfrutando de un sabroso jugo.
Esto no
fue posible, (a pesar de ser pensado previamente), porque la biblioteca es
pequeña para tantos alumnos, porque en el patio desarrollan los recreos y las
clases de educación física los alumnos más pequeños, y otros inconvenientes por
el estilo.
Otro
cambio que intentaría es que no dedicaría las seis horas semanales al proyecto
propiamente dicho. Reservaría un par de horas a la semana para reforzar y
repasar contenidos ya vistos, ejercitándolos de manera exhaustiva para que se
aprovechen al máximo en el proyecto. (P. Ej., hubiera sido útil haber reforzado
ideas sobre coherencia y cohesión, para que los chicos las emplearan con mayor
seguridad en sus textos).
Concluyendo…
El
proyecto que realicé e implementé es un “proyecto sencillo” según lo calificaría
Argañaraz, en el que todos los alumnos realizaron el mismo tipo de tareas,
cumplieron el lapso limitado para la finalización y donde la diversidad temática
fue restringida.
Hubo
rigor en la planificación y flexibilidad en la ejecución. Los alumnos han
resuelto el problema planteado: escribir un cuento policial para conformar una
antología.
Han
trabajado con tanto esfuerzo y entusiasmo que he decidido que todas las
producciones integraran el libro, (a excepción de dos, cuyas autoras no las
presentaron en la semana fijada, a pesar de haber asistido a la escuela).
Como
Onrubia y tantos otros pensadores, entiendo el aprendizaje como un proceso
activo que modifica los esquemas de pensamiento del que aprende, y espero
-aunque sea en mínimo grado- haberlo conseguido. Considero que la enseñanza es
una ayuda al proceso de aprendizaje y que debe favorecer la actividad mental del
alumno. Por eso me ubiqué como una guía de las actividades; en varias
oportunidades señalé aspectos a modificar, pero los creadores eligieron mantener
sus ideas originales, lo que fue totalmente aceptado por mí.
Los
relatos logrados no son muy poéticos. Algunos se parecen más a una crónica
policial que a un cuento, pero son ficciones inventadas a veces con mucha
creatividad, a pesar de que quizás no le hagan honor al esfuerzo.
Felicité
ampliamente a mis alumnos una vez terminadas las obras y recibieron la
felicitación personal de la señora Vicedirectora cuando entregaron el ejemplar
de sus hermosas Historias que nos pasan a todos de regalo para la
institución que abandonaban a fin de año. ¡Qué mejor recuerdo… la literatura
sobrevive a los hombres!.
Esas
Historias que nos pasan a todos,
han sido útiles a mis alumnos y su lectura ha provocado gran satisfacción y
placer, precisamente por la valoración del esfuerzo realizado.
Nunca el
arte es inútil, querido Wilde. En tanto provoque sensaciones, nunca será inútil.
Autora y
coordinadora de la experiencia: Megoty.
Uno
de los mapas conceptuales logrados:

Presentando junto a dos alumnas nuestros libros en una
Muestra de Puestas Innovadoras, en una Escuela del distrito. El mismo proyecto
fue llevado a cabo con 9° B, de donde surgió el libro: Historias de
crimen, robo y suspenso, por Los sospechosos de siempre
(en alusión
al propio 9° B, curso muy conflictivo).

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