Lectura y Escritura

Una pluma azul

 

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Este es el espacio para dar rienda suelta a la  poesía

  y presentar en sociedad tus creaciones.

También es el espacio para incluir textos de escritores consagrados.


Poemas de Ricardo Fernández Moyano, poeta de Zaragoza 

Se puede vivir una larga vida... (película Caballos Salvajes)


Alberti, Rafael   Siete poemas  (Huele a sangre mezclada con espliego, La paloma, Ven, ven, así, te beso...
Un papel desvelado en su blancura La niña rosa sentada, Canción de amor, El ángel bueno)

Almafuerte    Cinco poemas (¡Avanti!, ¡Piu Avanti!, ¡Molto piu Avanti!, ¡Molto piu Avanti ancora!, ¡Moltíssimo piu Avanti ancora!)

Bernárdez, Francisco Luis   Estar enamorado

Bernárdez, Francisco Luis   Soneto Si para recobrar lo recobrado...

Fernández Moreno, Baldomero   Dos poemas (Soneto de tus vísceras y Setenta balcones y ninguna flor)

García Lorca, Federico   A las cinco en punto de la tarde

Machado, Antonio   Cuatro poemas  (La primavera besaba... Soñé que tú me llevabas... La saeta, Yo voy soñando caminos)

Machado, Antonio   Cantares

Neruda, Pablo   Poema N° 20

Silva, José Asunción   Los maderos de San Juan

Silva, José Asunción    Nocturno

 

 

En mayo de 2006 La Editorial Dunken publicó la antología Voces eternas,

que fue presentada en la Feria del Libro. Entre tanta conmovedora poesía,

encontrarás un poemita de mi adolescencia...


De hecho, el único momento en que puedo escribir se produce cuando una idea se me presenta con tal intensidad que me engancha por el cuello y me arrastra, a gritos y golpes, hasta la máquina de escribir.

Richard Bach


  Durante el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a  Nüremberg, vivía
una familia con dieciocho niños. Para poder poner pan en la mesa  para tal prole,
el padre, y jefe de la familia, trabajaba casi 18 horas diarias en las
minas
de oro, y en cualquier otra cosa que se presentara.
     A pesar de las condiciones tan pobres en que vivían, dos de los hijos
de Albrecht Durer tenían un sueño.

Ambos querían desarrollar su talento para el arte,

pero bien sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos
a estudiar a la Academia.

Después de muchas noches de conversaciones calladas entre los dos,
llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una moneda. El perdedor trabajaría
en las minas para pagar los estudios al que ganara. Al terminar sus
estudios, el ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa,
con las ventas de sus obras, o como fuera necesario.

     Lanzaron al aire la moneda un domingo al salir de la Iglesia.
Albretch
Durer ganó y se fue a estudiar a Nüremberg.

    Albert comenzó entonces el peligroso trabajo en las minas, donde
permaneció por los próximos cuatro años para sufragar los estudios de su
hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la Academia.

     Los grabados de Albretch, sus tallados y sus óleos llegaron a ser
mucho
mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su
graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas
de su arte.
     Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durer se
reunió
para una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada,
Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa, y propuso un
brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado para hacer
sus estudios una realidad.

     Sus palabras finales fueron:  "Y ahora, Albert hermano mío, es tu
turno.
Ahora puedes ir tú a Nüremberg a perseguir tus
sueños, que yo me haré cargo de ti".  Todos los ojos se volvieron llenos de
expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba Albert, quien tenía el
rostro empapado en lágrimas, y movía de lado a lado la cabeza mientras
murmuraba una y otra vez: "No... no... no...".  Finalmente, Albert se puso
de pie y secó sus lágrimas. Miró por un momento a cada uno de aquellos
seres
queridos y se dirigió luego a su hermano, y poniendo su mano en la mejilla
de aquel le dijo suavemente:  "No, hermano, no puedo ir a Nuremberg. Es muy
tarde para mí. Mira lo que cuatro años de trabajo en las minas han hecho a
mis manos. Cada hueso de mis manos se ha roto al menos una vez, y
últimamente la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me
costó trabajo levantar la copa durante tu brindis... mucho menos podría
trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino y no podría manejar
la pluma ni el pincel. No, hermano... para mí ya es tarde".
 

      Mas de 450 años han pasado desde ese día. Hoy en día los grabados,
óleos, acuarelas, tallas y demás obras de Albretch Durer pueden ser vistos
en museos alrededor de todo el mundo. Pero seguramente usted, como la
mayoría de las personas, sólo recuerde uno. Lo que es más, seguramente
hasta
tenga uno en su oficina o en su casa.
     Un día, para rendir homenaje al sacrificio de su hermano Albert,
Albretch Durer dibujó las manos maltratadas de su hermano, con las palmas
unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra
simplemente "Manos", pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a
su
obra de arte y se le cambió el nombre a la obra por el de "Manos que oran".

    La próxima vez que veas una copia de esta creación, mírala bien.
Permite
que sirva de recordatorio, si es que lo necesitas, de que

¡nadie, nunca, triunfa solo!
 


En mi casa se hace lo que yo obedezco.

Gabriel García Márquez


No sé qué es la vida eterna,

pero esta vida es una broma pesada.

Voltaire


En los años de mi juventud, un campanillazo en mi puerta me llenaba de júbilo, porque pensaba:

"¡Bueno!, va a suceder alguna cosa". Más tarde, maduro por la vida, ese mismo ruido despertaba

un sentimiento próximo al espanto, y decía para mis adentros:

"¡Ay! ¿Qué sucederá?"

Arthur Schopenhauer


Ella está en el horizonte;

me acerco dos pasos

y ella se aleja dos pasos,

camino diez pasos

y el horizonte se corre diez pasos más allá.

Por mucho que yo camine,

nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la Utopía?

Para ESO sirve.

Para caminar

 

Eduardo Galeano.


Estos son mis principios.

Si no le gustan... tengo otros.

Groucho Marx (1890 - 1977)


La vida es un engaño demasiado serio

para que tú lo entiendas.

Miguel Ángel Asturias


Todo soldado lleva en su mochila

el bastón de Mariscal.

Napoleón


En la vida hay situaciones conmovedoras

de las cuales se desea salir cuanto antes.

Iván Turguenev


No hay destino que no se venza con el desprecio.

Albert Camus


Si quieres destruir a una persona,

entonces véncela al ajedrez.

Es mucho más seguro que el veneno.

Herbert George Wells.


¡Ay! ¿Por qué esas cosas no son otras?

Beaumarchais


¿Qué hace aquí? ¿Estará a gusto? ¿Pensará en agradar?

Ronsard


Cuando las pequeñas verdades tiemblan,

la verdad perenne se avecina.

Pedro Prado


La vida no es nada,

a menos que sea heroica y sacrificada.

Henry James


Este no era el momento

para que este momento llegara.

Megoty

 

 

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Representaciones de títeres en EGB III

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Un poco de geografía que hace historia...

 

Castillo San Carlos, Concordia, donde estuvo Antoine de Saint-Exupéry

La casa de la abuela Paredes, donde fue agasajado Saint-Exupéry

La casa de  San Martín, Yapeyú, Corrientes, donde nació el libertador 

La casa de Horacio Quiroga en San Ignacio, Misiones 

 

 

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