Lectura y Escritura

Una pluma azul

 

 

 

Junio 2011

 

Los ojos del perro siberiano, de Antonio Santa Ana

 

Mini-proyecto de cierre: La foto de Ezequiel

Por: Verónica (Megoty)

 

 

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Con los chicos de 2º año leímos Los ojos del perro siberiano,

una bella y agria historia de Antonio Santa Ana.

Les propuse ampliar la lectura y enriquecer la interpretación

con este material  relacionado con los intertextos de la novela,

pero apenas unos pocos aceptaron la propuesta.

Como cierre, y para aprovechar tanto celular encendido en las clases de Lengua,

se me ocurrió una exposición fotográfica que,

a la vez que adornara la galería de la escuela, representara algunos valores

que transmite la historia de Ezequiel y su hermano.

La profesora de Música nos pasó la partitura de la Suite de Bach para chelo

y sobre ella, iluminada tenuemente por una vela, cada uno en su casa tomó la foto.

Luego, seleccionamos algunas ideas importantes del libro

que habíamos comentado especialmente en clase

y las intercalamos entre las fotos.

Nuestra galería quedó engalanada durante más de un mes

y cada vez que nuestros pasos la recorrían,

las fotos susurraban que el afecto es más dulce que la piedad,

que los sueños son para cumplirlos

y que los desafíos están para superarlos!

 

 

Si la cuerda no fuera delgada no tendría gracia caminar por ella. (A. Santa Ana)

Proyecto Los ojos del perro siberiano

Tal vez lo bueno de los abismos es que se pueden hacer puentes para cruzarlos (A. Santa Ana)

Sospecho que uno se hace lector para completar lo inacabado. Para completarse. (A. Santa Ana)

Expo sobre Los ojos del perro siberiano

 

Como notarán al ver las fotos, todo lo hacemos a pulmón,

con los pocos y rudimentarios materiales que tenemos a mano.

Duele cuando algunos chicos no toman las oportunidades de aprender,

cuando no se interesan siquiera por conocer una nueva historia

(¡no se nos ocurriría pedirles que traigan el libro, o que abran la carpeta para escribir algo,

mucho menos que apaguen los teléfonos para prestar atención!),

duele cuando se nos hace tan difícil ENSEÑAR,

eso que amamos hacer...

Pero en ocasiones, en medio de nuestra desazón, en condiciones más bien áridas,

florecen algunas rosas, no creen?

 

 

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