Lectura y Escritura

Una pluma azul

 

 

 

BITÁCORA DEL AULA - Abril 2011 - BITÁCORA DEL AULA

 


 

El martirio de leer y escribir en la escuela

Por: Verónica Wiedrich

 

 

 

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¿Por qué la necesidad de aprender

a leer y a escribir en la escuela?

 

Una pregunta que se hacen con cara de fastidio e incomprensión la mayoría de los alumnos de la

escolaridad secundaria. ¿Para qué aprender a leer? ¿Para qué practicar lectura en silencio y en voz alta?

En principio, porque quien no es capaz de leer de manera fluida tiene dificultades con la

comprensión textual. Además, para no pasar un papelón como el de nuestro amigo si nos sorprende,

algún día, la dura misión de leer un discurso en una escuela o un poema de amor a quien

queremos conquistar.

La lectura despierta la curiosidad, que lleva de la mano al conocimiento, porque

“Leer es buscar respuestas, pero esencialmente, es abrir preguntas”, como asegura Adelaida Nieto.

¿Y para qué practicar tanta escritura, realizar tantas correcciones en los borradores hasta lograr una

versión final aceptable? ¿Con qué finalidad se propone esto de dedicarle tanto tiempo a nuestro proceso

de escritura?... Según las palabras de Jorge Larrosa [1] “En el escribir se retienen las palabras.

Hay en el escribir "un retener las palabras, como en el hablar hay un soltarlas, un desprenderse

de ellas, que puede ser un desprenderse ellas de nosotros". En el hablar usamos las palabras tomándolas

y soltándolas inmediatamente, y dejamos entonces de prestarles atención. (…) El retener las palabras

propio de la escritura supone entonces una modificación de nuestra relación con ellas que nos permite

 reconciliarnos con ellas, reencontrar con ellas "una perdida amistad" y, a veces, aprender a amarlas.”

Y no hablemos solamente del aprendizaje de la lectura y la escritura en nuestra lengua materna,

cuyas reglas empezamos a sospechar desde que nacemos. Pues por si esto fuera poco, la escuela nos

exige el aprendizaje de una segunda lengua, ¡o una tercera!, dependiendo de la institución educativa.

Sin embargo, por más ardua que sea esta tarea, debemos emprenderla con tesón. Si necesitan un

incentivo para animarse, estos periodistas graficarán para ustedes la utilidad de dominar el Inglés,

y ya que estamos, de aprender a hacer preguntas interesantes a nuestros entrevistados.

Observen, en este otro ejemplo, las consecuencias de una deficiente formación en lengua extranjera,

pues corremos el riesgo de confundir a la talentosa Ava Gardner con la vanguardia intelectual francesa!

Si proponemos actividades de aprendizaje lúdicas, atractivas y novedosas nuestros alumnos, en mayor

o menor medida, serán capaces de mejorar sus competencias de lectura y escritura y sabrán

llevar adelante lindos proyectos en los que muestren sus habilidades y desplieguen su creatividad.


 

[1] Larrosa, Jorge  “Una invitación a la escritura”, clase de la Especialización en Lectura, Escritura y Educación de FLACSO.

 

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