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Hola, ¿qué onda con vos?...
Contestá!...
El graffiti en las
paredes de una de mis aulas me sirve para abrir esta página
dedicada a
mostrarles cómo trabajamos el tema con los alumnos de 3º A.
Éste es el aula
donde doy clases a 2º año:

Varios
calificativos se me ocurren para describirla:
desagradable,
antihigiénica, antiestética, desprolija...
En síntesis: un
lugar donde no me siento a gusto.
Pero ellos, los
chicos, siguen escribiendo y escribiendo y escribiendo...
Antes de continuar, si todavía no
lo viste, te invito a ver este video
que preparé sobre mi salón de 3º
año:
QUÉ BOQUITA!
Tan feas me
resultan las paredes de mis aulas que a veces
intentamos
llenarlas de láminas para tapar las groserías...

Claro que también
hay graffitis de otros tipos:
discriminadores,
graciosos, de amor, pendencieros, de fútbol o de música, etc.
"Belén, no te
compres pantalones, comprate un culo"... reza uno de ellos.
Miremos algunos:











La mayoría de ellos
están firmados, muchos esperan respuesta de otros chicos
(a veces del otro
turno escolar); algunos cuando descubren que fue destinado a ellos
lo responden, lo
borran o lo tachan...
Entonces vi la
necesidad de hacerlos reflexionar sobre eso.
Trabajamos en
grupos con fragmentos del libro
"Las paredes
limpias no dicen nada",
buscamos graffitis
en el barrio, leímos los de nuestras paredes,
estudiamos sus
características y preparamos algunas conclusiones que
mostramos con
láminas en la galería.





Todos los alumnos
coincidieron en que no les gustan las paredes escritas.
Ahora que están por
pintar la escuela, se decidió pintar en cada aula
un pizarrón negro
para que escriban únicamente dentro de sus límites.
Pero... el graffiti
busca transgredir los espacios permitidos!
Tal vez entiendan
que la escuela no es el espacio para un graffiti
y cuiden un poquito
más el lugar que compartimos.
Después les
cuento...
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