Lectura y Escritura

Una pluma azul

 

 

Estrategias de estudio

¿Cómo estudiar?

Por: Verónica Wiedrich

 

 

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Si estás en la escuela, en el instituto, en la facultad o haciendo un curso, te habrás encontrado con el tremendo inconveniente de que hay que ESTUDIAR.

Esta palabrita que parece ir perdiendo su significado debido a la falta de práctica, (al menos, de los alumnos que acceden a la educación general básica que se brinda en Argentina, salvo excepciones, por supuesto), es definida por el diccionario de la Real Academia Española como "ejercitar el entendimiento para alcanzar o comprender una cosa".

En este concepto hay tres ideas muy interesantes: la del ejercicio, que implica un trabajo dinámico y de cierto hábito o frecuencia;

la del entendimiento, que sugiere una actividad intelectual en la que ponemos en funcionamiento nuestro pensamiento y relacionamos nuevos contenidos con saberes previos que ya hemos incorporado;

y, por último, la de la comprensión, que indica que estudiar es entender, dotando de significado el conocimiento que alcanzamos.

Ahora bien, ¿cómo estudiar?...

No es verdad que no haya fórmulas ni recetas, sino que las hay tantas como individuos estudian. Cada persona conoce su ritmo, sus tiempos, su momento preferido del día, y cada uno debe hallar el método de estudio más conveniente y que le aporte los mejores resultados.

De todas maneras, un primer acercamiento al texto que tenemos que estudiar es básico: podés optar por una primera lectura más o menos rápida (depende de la extensión del mismo) y luego realizar una segunda lectura más atenta, en la que vayas marcando ideas principales, ideas de menor importancia, ejemplos, etc. Algunas personas, que tienen buena memoria visual, realizan esta tarea marcando con diferentes colores en el texto, lo que luego va a permitirles identificar rápidamente las ideas centrales y distinguirlas, por ejemplo, de las anécdotas. Otras personas sólo toman un lápiz y subrayan lo más importante, agregando al margen notas personales de aprobación, de disentimiento, de incomprensión, para volver a estas ideas en un posterior acercamiento al texto.

Luego de estos pasos previos, hay quienes prefieren resumir por escrito el texto, a su manera; otros hacen un resumen textual, con citas. Pero quienes confían más en su memoria auditiva, repetirán varias veces en voz alta la lectura del texto o de las ideas seleccionadas. Otros prefieren grabarse con su propia voz y escuchar muchas veces la grabación, para ir fijando los conceptos.

Pero cuidado: la MEMORIA es necesaria para estudiar, porque aprender implica recordar nuevas ideas, contenidos, procedimientos. Sin  embargo, usar la memoria para estudiar no significa estudiar de memoria. Memorizar sin comprender no sirve, porque en seguida olvidarás lo que creías haber aprendido. Además, es mucho más difícil. Notarás que muchas veces aprendiste de memoria cosas que no estudiaste de memoria: frases, cartas de amor, poemas se te grabaron tan fijamente que podés repetirlos sin errores y sin siquiera habértelo propuesto! ¿Por qué? Porque te habías interesado en ello, lo habías comprendido, lo habías leído o repetido muchas veces, es decir, lo habías hecho tuyo.

Creo que por ahí pasa la clave de estudiar: el interés, el apropiarse de los contenidos, el desear aprender, aunque más no sea, para saber algo más.

Entonces, luego del primer acercamiento al texto: lectura rápida, segunda lectura, subrayado, resumen, grabación, confección de cuadros sinópticos (lo que prefieras), viene el ESTUDIO del texto. Allí tendrás que relacionar la información nueva que estás adquiriendo con lo que ya sabés y este es un proceso que requiere de acomodamiento de ideas en tu mente, así que hay que realizarlo a conciencia.

Para ESTUDIAR, elegí el momento del día que te quede más cómodo. Dicen que un repaso antes de un buen descanso de sueño, suele dar jugosos frutos. Hacelo en un ambiente agradable y estate bien predispuesto, ya que sin voluntad, no lo vas a lograr.

Conversá con vos mismo sobre el tema, a fin de evaluar lo que aprendiste, o dialogá con tus compañeros y aclaren las dudas juntos. Pero recordá que Estudiar es un proceso individual que cada uno debe realizar a su manera.

 

Ahora sí, estás preparado...

¡Saquen una hoja!

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