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Durante todo el
año, Luján (maestra de 1° ESB) y yo (profe de Lengua de 2° y 3° ESB)
estuvimos organizando el Café Literario a pedido de la Directora.
No se trataba sólo
de preparar el salón, elegir la fecha y disponer lo necesario,
sino
fundamentalmente de llevar adelante actividades de escritura con los
chicos que los
acercaran a la creación literaria.
Hoy podemos decir,
orgullosamente, que nuestros alumnos dieron lo mejor de sí y que,
gracias a ellos y a todos los docentes que colaboraron,
el Café
Literario en verdad desató las voces de todos y fue un éxito.
El arte, la música,
la literatura y la palabra se dieron la mano, bailaron una ronda y
tomaron un café.
Guiados por el carisma y la experiencia de Luján,
fuimos entrando en la magia de la poesía
y mostrando lo que habíamos
logrado escribir.
El salón de actos, ahora
llamado SUM, se transformó en una casa de arte. Los cuadros al óleo
pintados por Susana, la preceptora, los tapices confeccionados por
Silvana, la maestra recuperadora, y los afiches preparados por todas
las demás profesoras que participamos le confirieron un aire
intimista y poético al encuentro.

Un detalle de las mesas:
manteles blancos, libros invitando a la lectura, centros de mesa con
flores naturales...

El salón se iba poblando de chicos y de padres

Lilian, una alumna de 3° año, interpretó un
allegro en su chelo para inaugurar el Café

Mauro leyó un relato de fútbol que escribió
espontáneamente en clase luego de que yo les leyera "Memorias de un
wing derecho", del querido Fontanarrosa. Mauro supo imitar el estilo
y la gracia del Maestro.

Cristian, "el Colo" leyendo su historia sobre
un mosquito molesto.

La hora de la pausa, a mitad de camino.
Alfajores, jugos, budines y café mientras se desataban las voces
en una amena charla. Las profes colaboramos
con la merienda y servimos las mesas. Ahí, a la izquierda, está
Susana con la jarra en la mano. ¿La ves? Alcanzá tu vasito...

Para iniciar la segunda parte, un
alumno de 1° ESB interpretó en flauta la canción
de "Titanic". Todos se entusiasmaron
y quisieron hacer oír sus voces,
incluso aquellos más tímidos. Damián,
Shaylant, Florencia, Melisa, Iván, María, Evelin, Yanina, Pilar, la
mamá de Evelin, entre tantos más, leyeron sus producciones en
castellano y algunas en inglés (ahí de la mano de su profesora María
del Carmen).
Aquí estoy yo, que también me animé a leer un
texto, y a la derecha, de guardapolvo blanco, Luján, quien les
presenté al comienzo.

Al finalizar, en tanto sonaban los
últimos acordes de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, dos alumnas
repartieron los señaladores realizados por 2° B.
La alegría se reflejaba en nuestros
rostros por el trabajo que había dado sus frutos.
Disculpen si no están las fotos de
todos, ¡pero estén seguros de que aún resuenan sus voces!
(Las fechas de las fotos no son las reales)
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